El Perdón: Clave para la Reconciliación Espiritual

El papa dice que «no se puede negar el perdón de Dios, sobre todo cuando se acude de manera sincera al Sacramento de la Confesión para lograr la reconciliación con el Padre».

“Yom Kippur” (Día del perdón) Festividad judía

Basado en el Evangelio del Día del Perdón:

Evangelio: Mateo 18,21-35

Jesús nos enseña que el perdón no tiene límites: «No hasta siete, sino hasta setenta veces siete». Así como Dios nos perdona con misericordia infinita, también nosotros debemos perdonar de corazón a nuestros hermanos. Solo así viviremos la verdadera reconciliación.


Ya en el Antiguo Testamento invitó Dios a los hombres a la conversión de los pecados y les ofreció su misericordia.

En el Evangelio se nos repite este llamado a la conversión y a la penitencia con más fuerza, Jesucristo es el que se ofreció en sacrificio por nuestros pecados; no sólo por los nuestros, sino también por los de todo el mundo (1Jn 2,2).

El perdón nunca se merece, el perdón es gratuito. ¿A quién hay que perdonar, entonces? justamente a ese, al que no se lo merece porque el perdón es consecuencia del amor. Por lo tanto, perdonar de corazón, como Jesús nos dice, significa mirar al que nos ha ofendido de una manera nueva, como alguien que ha renacido.

Por eso el auténtico perdón va unido al amor. Perdonar significa querer el bien del que nos ha hecho daño y desear que pueda empezar de nuevo y hacer las cosas bien. El perdón va unido al deseo sincero de que la persona que nos ha ofendido sea feliz.

La religión Judía conmemora el “Yom Kipur” para pedir el perdón por los pecados cometidos durante el año y para el arrepentimiento sincero.

Yom Kippur es considerado el día más santo y solemne del año. La comida, la bebida, el baño y las relaciones conyugales están prohibidos. ¿Cuándo se celebra? Cae el décimo día del mes judío de Tishrei (séptimo mes del calendario hebreo lunisolar) debido a que el calendario judío es lunar.

Al contrario de la creencia popular, Yom Kipur no es un día triste, sino una celebración para el ayuno y oración en un ambiente alegre. El ayuno libera a la persona de los asuntos físicos, para concentrarse en la oración y en la introspección espiritual. Según la tradición, sólo se logra el perdón través de la plegaria verdadera, el arrepentimiento y la caridad.

El objetivo del Yom Kippur es un periodo de liberación en el cual las personas se liberan de todos los asuntos físicos para poder así concentrarse en la oración y en el acercamiento espiritual. Según la tradición, sólo se puede llegar al perdón mediante la plegaria verdadera, el arrepentimiento y por supuesto la caridad.

Escribo sobre esta tradición Judía como marco de referencia y darnos una oportunidad para hacer un alto en nuestras vidas y empecemos a analizarnos primero y preguntémonos:

¿Cómo perdonar? Acaso, ¿debo primero perdonarme? – Pues claro que sí!

Nosotros debemos estar en paz con nosotros mismos para poder lograr perdonar a todos los que nos han hecho daño.

Algo que hacemos siempre es tratar de engañarnos pero si reflexionamos, visualizaremos ciertas emociones responsables que sentimos de culpabilidad, miedo, inseguridad, envidia, etc.

Debemos asumir responsabilidades de nuestras acciones, esto implica un esfuerzo sincero para asumir nuestros errores cometidos. Tener en cuenta que nuestros actos con llevan consecuencias y al lograr esto liberamos nuestras culpas y nos hace fuertes para enfrentar la realidad.

¿Cómo saber perdonarse? Apoyándonos en los resultados del auto análisis y darnos la oportunidad de ser lo que somos; aceptándonos que convivimos con miedos, inseguridades y emociones que modifican nuestros ser. Entender que es válido fallar y que equivocarse está permitido. Lo importante es aprender de la experiencia interior vivida, levantarse y continuar es el ejercicio a realizar, para que nuestra alma conviva con esas sensaciones y sepamos gestionarlas correctamente.

Orar con fe, confiar en Dios y tomar consciencia de nuestros actos es clave para no volver a caer en los mismos errores. La vida nos presentará nuevas oportunidades o viejas pruebas disfrazadas. Allí podremos demostrar que hemos aprendido y que nuestro ser está más fuerte, más sano y más en paz.

Que el Señor te bendiga y te guarde.
Que te muestre su rostro y tenga misericordia de ti.
Que te mire con amor y te dé su paz.
En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Consejo final: Aunque no pertenezcamos a la religión judía u otras, el respeto por las creencias de los demás es fundamental. Recordemos siempre que el respeto es la base para convivir en sociedad, más allá de nuestras diferencias espirituales.

Bendiciones!


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