
En busca de mi identidad
Los milagros suceden… ¡No estamos solos!
Dios nunca abandona a sus hijos.
Todos hemos vivido algo tan profundo, tan fuerte, que nos sacude por dentro y nos cambia para siempre. Momentos que marcan un antes y un después… y que nos llevan, poco a poco, de regreso a nosotros mismos.
Han pasado 10 años desde que la vida me dio ese giro inesperado. Y hace 5 años, cuando me preguntaron por qué escogí Chiriquí, respondí sin pensarlo: “Porque necesitaba ser yo… no la hija de, la nieta de, o la esposa de… sino simplemente Beshizam.”
Este lugar me abrazó, me dio aire nuevo y me permitió reconectar con mi identidad. Sí, el factor económico también ayudó… pero más que eso, necesitaba un espacio para sanar, crecer y comenzar de nuevo.
Y como siempre digo con cariño: Chiriquí es lo máximo. No tienes nada que hacer en la capital.
(Lo digo con humor… ¡aunque me arriesgo a no pasar de Santa María! 😄)
¿Eres chiricana?
– Soy panameña, de corazón dividido en cédula 8, 7 y 6… y ahora 4 por adopción. (Solo los nuestros lo entenderán).
Hoy puedo decir con certeza: vine en busca de mi identidad… y la encontré. Agradezco a Dios, a los ángeles que me ha puesto en el camino, y a esta tierra que me ayudó a recordar quién soy.
Aprendí a vivir con alegría, a no conformarme, sino a disfrutar lo que tengo. Porque como decía mi hermana Lili (q.e.p.d.): “No es cuestión de conformarse… es cuestión de disfrutar.”
Gracias por leerme.
Si esta historia resonó contigo, te invito a seguir visitando mi blog. Aquí comparto más que palabras: comparto mi camino, con fe, amor y esperanza. #HayQueAvanzar
