Reflexiones sobre la búsqueda de un compañero ideal

Vivamos un día a la vez: En busca del hombre ideal

Siempre me he esforzado por ser la mejor compañera, pareja, apoyo… o como cada quien prefiera llamarlo. Aún estoy en ese proceso de crecimiento personal, en el que aprendo a amarme primero a mí misma, a respetar mis tiempos, a sanar lo que fue, y a estar lista «si Dios lo permite» para cuando llegue ese buen compañero de vida con quien compartir desde el alma.

¿Qué si he amado? Claro que sí. ¿Qué si me han roto el corazón? También. Pero no por eso dejo de creer en el amor, en ese amor sano, recíproco, lleno de paz y propósito. Porque no se trata de buscar a alguien que me complete… ya yo soy completa. Se trata de alguien que me acompañe, que me admire por quien soy, que camine conmigo en la misma dirección, que sume y no reste.

En este capítulo no hay mucho que escribir… porque en teoría este espacio lo debería llenar un “él”.
UPS… ¡SORRY! Pero en serio, este pedacito lo tendría que escribir alguien más… aún no aparece el protagonista.

Mientras tanto, me abrazo a la vida, sigo soñando, creciendo, aprendiendo… y viviendo un día a la vez, con alegría y fe. Porque cuando menos lo esperes, la vida te sorprende.

Bendiciones gente… y continúa leyendo que lo mejor aún está por escribirse.


Deja un comentario