La Fuerza de Ser Madre: Testimonio de Fe y Resiliencia

La Madre…

Al nacer mi primera hija, nací yo, nació una madre…

Los hijos que nacen en la juventud son como flechas en manos de un guerrero. ¡Feliz el hombre que tiene muchas flechas como ésas!”

Salmo 127:4,5

Como dice la Palabra, mis hijos nacieron en mi juventud. Asumí mi responsabilidad con valentía y me tracé el reto de ser una madre ejemplar: criarlos con alegría, con fe, con confianza en Dios.

Confieso que tenía mucho miedo cuando nació mi hija (pues era de esperarse, solo tenia 17 años). Pero al verla por primera vez, me convertí en una guerrera. Ella me dio y aún me da la fuerza para seguir adelante. Hoy en día, ella es mi orgullo. Verla educar a su hija con tanto amor, compromiso y sabiduría, me llena de gratitud. Se ha convertido en una mujer fuerte y valiente, ha salido adelante con esfuerzo y determinación. Es una profesional capaz, y además, dueña de su propio negocio una decisión que tomó para poder dedicar más tiempo a su rol como madre. Solo alguien con verdadera visión y coraje hace ese tipo de elección.

Me supera en muchos sentidos, porque ha logrado ese equilibrio que tantas veces parece imposible: ser madre presente y mujer realizada. Su capacidad de organizar su tiempo, su entrega y su ejemplo constante me inspiran profundamente. Ella es mi inspiración de fortaleza y dedicación.

Y mi nieta… qué puedo decir. Es una niña inteligente, responsable y con una sensibilidad que conmueve. La veo crecer y sé que esa semilla de amor y buenos valores está dando fruto. Dios ha sido bueno. Porque ahí están los frutos de una buena crianza: en los nietos. Y sí, como lo leen… ¡Soy abuela!

La Corona de los viejos son los nietos.Proverbios 17:6

Años después, nació mi segundo hijo. Y con él, nació una nueva versión de mí: una mujer de fe.

Los hijos son una herencia del Señor, los frutos del vientre son una recompensa.” Salmo 127:3

Mi vida no fue fácil. Renuncié a muchas cosas para entregarme por completo a mi papel de madre. Recuerdo aquel día en el que, tras una cita de control donde detectaron un pequeño sangrado, el médico me dijo: «Nos vemos a las 6 de la tarde en el hospital.»

Llegué preparada. Me ingresaron y me llevaron a la sala de labor. Todo parecía avanzar con normalidad. El médico le comentó a mi familia que el parto sería entre las 2:00 o 3:00 de la madrugada, así que se marcharon, y me quedé con mi hermana Lily (QEPD). No tenía dolores, solo muchas risas… hasta que de pronto, mi hijo me dio una patada fuerte, rompí fuente, y ¡se armó la corredera! Me llevaron en camilla corriendo por los pasillos… y como a las 8:00 PM, me volvió a patear y fue cuando nació. Tal cual dice el dicho: “nació en dos patadas.”

Pero entonces vino mi mayor prueba de fe.
Mi hijo nació con una condición desconocida para los médicos. No sabían qué tenía ni cómo tratarlo. Después de 15 días hospitalizado, me dijeron que debía prepararme: solo le daban pocas horas de vida.
Se me cayó el mundo!

Busqué a un sacerdote muy cercano a nuestra familia. Quería que, al menos, recibiera el bautismo. Se otorgaron todos los permisos. Esa noche, un ángel se me presentó y me dijo: «Entrégaselo a Dios de corazón, y que se haga Su voluntad.» Me resistía… no era fácil. Pero me insistió: “Si eres una mujer de fe, deberás probarlo.”

Y así fue. El sacerdote lo bautizó y lo llamó “su niño milagro”. Los médicos no podían creer lo que sucedió al día siguiente. Dios hizo su obra.

Criar a mis hijos ha sido la bendición más grande de mi vida, como también puedo decir «mi mejor decision» Y la condición con la que nació el varón me forjó como mujer: me hizo fuerte, guerrera, decidida, llena de fe.

Hoy, verlo luchar, trazarse metas y cumplirlas, vivir experiencias extraordinarias… me llena de orgullo. Me repito a mí misma con el corazón hinchado:

He aquí mis hijos.
He aquí mi esfuerzo y sacrificio.
He aquí mi fortaleza.

Y así recibí mi recompensa: mis tres bendiciones. Dos hijos… y una nieta.

“Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.” Filipenses 4:13

Bendiciones, gente!

Gracias por leer mi historia. Si algo en ella tocó tu corazón, te invito a seguir leyendo mis reflexiones: historias reales, de fe, de vida y esperanza. Porque no estás solo en tu camino… Dios sigue escribiendo nuevas páginas con nosotros.


Deja un comentario