Por encima de las nubes.

Un encuentro con la fidelidad.

​Hace unos días viví una de esas experiencias que te marcan para siempre. Subir el Volcán Barú no fue solo un reto físico o una meta alcanzada; fue, en esencia, un encuentro profundo con la fidelidad de Dios.

​Hay caminos que no se miden en kilómetros, sino en la fortaleza que descubres mientras avanzas. Durante el ascenso, hubo momentos de frío, tramos donde el horizonte no se veía y el cansancio para llegar a la cruz calaba hondo, pero entendí que cada paso hacia arriba era el escenario perfecto para conversar con el Maestro.

​Al llegar a la cima, al punto más alto de todo Panamá, en medio del silencio y la inmensidad de la altura, mi alma se llenó de una paz que sobrepasa todo entendimiento. Solo pude decir: ‘Estoy donde quiero estar’.

​En ese instante, rodeada de nubes, comprendí que cuando Dios cumple una promesa, no importa el cómo o cuánto costó la subida; Él siempre tiene el control del tiempo perfecto. Estar allí arriba fue el recordatorio de que Su palabra te sostiene a pesar de la fatiga o la incertidumbre del camino.

​Hoy guardo esa vista en mi corazón como la prueba de que Él siempre nos lleva más allá de lo que nuestros ojos pueden ver.

Dios es fiel. Siempre. ✨

Bendiciones para ti!

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